Alex me taladra por primera vez
El sábado estaba ansiosa, ya tenía la bolsa preparada y las llaves de la casa de mis tios, le había dado la dirección a Alex y quedamos a las cuatro. Yo estaba en casa de mis tios a las 3 para maquillarme y vestirme, me encantaba la imagen de las estrellas porno y así quería recibir a ese cabronazo. Un día hice pellas y me dirigí a un sexshop del centro a comprarme lo que quería, unos ligeros y unos taconazos negros con la suela transparente , un look de autentica puta. El chico del sexshop queria echarme por ser menor, pero como el chico no estaba mal, me hizo la venta a cambio de una buena paja tras el mostrador. El ligero era perfecto, pero los taconazos eran espectaculares de 14 cms. Me puse rimel en los ojos y rojo pasion en mis carnosos labios, luego me puse los ligeros, un tanga rojo y los taconazos de puta, estaba estupenda, hasta yo me puse cachonda al verme. A las 4 sono el telefonillo, era Alex, le abri la puerta del portal y deje abierta la puerta del piso. Cuando entro me encontro al final del pasillo y se quedo sin habla. Bien Alex, hoy tienes aqui a una putita y quiero salir hecha una zorra, quiero que me folles el coño y el culo, espero que sepas lo que haces. Se dirigió hacia mi y me besó con fuerza, estaba como loco y eso me ponía, la verdad es que se supone que debería estar nerviosa pero estaba encantada, sabía que había nacido para el placer.
Alex me besaba y me sobaba los pechos con sus manos, fuertemente. Luego empezo a bajar con su lengua hacia mi ombligo, yo me dejaba hacer, luego bajó más me beso los labios de mi coño, me metió un dedo despacito, me gustó, luego dos deditos ya no aguantaba más, le veía esa tranca tan dura y roja y le dije vamos metela, el muy capullo comenzó a buscar un condón y entonces le espeté, ¿Qué haces capullo? quiero sentir la polla a pelo dentro de mi, me miró y se pusó sobre mí, comenzó a empujar, sentí un poco de dolor pero el iba despacio y cada vez me entraba más. Esa mezcla de dolor y placer me volvía loca y lo animaba, vamos cabrón dale, dale más, quiero más y cuándo comenzaba a disfrutar el muy capullo quitó la polla y se corrió en mi barriga, no me lo podía creer... Lo aparté cabreada y le dije que no me podía quedar así. Vamos meteme otra vez los dedos, comenzó a follarme con dos y luego con tres dedos, cada vez más fuerte, los dedos estaban manchados de sangre pero yo sólo sentía placer, un poco más tarde me corrí. Había sido un poco decepcionante, pero disfruté. Le dije a alex que se fuuera, joder que desilusión, no era más que un pobre niñato. Me duché, me vestí y me dirigí hacia mi casa, cuando llegué al barrio eran sobre las 7 de la tarde. Me dirigía hacia mi edificio, cuando pasé por la puerta del gimnasio que regentaba un musculoso y atractivo mulato llamado Axel. Axel era un dominicano de unos 32 años, que hacía del culturismo su vida, era muy guapo y agradable, muchas veces fantaseaba, que teniendo esos músculos como sería su polla. Entre en el gimnasio, estaba lleno de tíos sudorosos y me dio morbo pensar que cerraban la puerta y me tomaban con violencia. Saludé a Axel y me apunté, ya tenía claro quién me iba a enseñar y a dar placer de verdad. comenzaba la Operación Axel.
Besos Húmedos



